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Artículos · 13 de octubre de 2026 · 8 min de lectura

Celos entre hermanos: cómo preparar la llegada de un bebé y acompañar al mayor

La llegada de un hermano es una noticia feliz para la familia, pero para un niño de 3 a 5 años también supone un cambio enorme. Sentir celos es normal y no significa que no vaya a querer al bebé. Lo que importa es cómo le acompañamos.

Por qué aparecen los celos

Hasta ahora el niño compartía la atención de sus padres con pocas cosas. De repente llega alguien que necesita cuidados constantes, que ocupa los brazos de mamá y papá y que recibe las visitas y los regalos. Desde su punto de vista, es lógico preguntarse si le siguen queriendo igual.

Los celos son una emoción, no un mal comportamiento. Lo que sí hay que guiar son las conductas que pueden aparecer con ellos, como hacer daño al bebé.

Formas en que se manifiestan

Antes del nacimiento

Contarlo con tiempo, pero no demasiado

Para un niño pequeño, nueve meses son una eternidad. Muchas familias prefieren contárselo cuando la tripa empieza a notarse, y relacionar la fecha con algo que entienda: «El bebé nacerá cuando haga frío, después de tu cumpleaños».

Hablar con realismo

Es mejor no prometer un compañero de juegos. Un recién nacido duerme, llora, come y necesita mucha atención. Explicar cómo son los bebés de verdad evita la decepción: «Al principio será muy pequeñito, no podrá jugar contigo, pero le encantará mirarte».

Hacer los cambios con antelación

Si el mayor va a cambiar de habitación, pasar a una cama grande o empezar el colegio, es preferible hacerlo meses antes del nacimiento para que no lo viva como «me echan por culpa del bebé».

Implicarle en los preparativos

Elegir juntos un juguete para el bebé, ver sus propias fotos de cuando era pequeño o jugar a cuidar a un muñeco le ayuda a sentirse parte del proceso.

Los primeros días en casa

Tiempo exclusivo

Una de las estrategias más eficaces es reservar cada día un rato a solas con el mayor, aunque sean diez o quince minutos, en los que él decide a qué se juega y el adulto está completamente disponible, sin móvil y sin bebé. Ponerle nombre a ese momento («nuestro rato especial») hace que el niño lo espere y lo valore.

También ayuda aprovechar las siestas del bebé para hacer algo con el mayor, en lugar de dedicarlas solo a las tareas de casa.

Cómo responder a los celos

Poner palabras a lo que siente

«A veces te enfada que el bebé esté siempre en brazos de mamá, ¿verdad? Es normal sentirse así». Validar la emoción no la aumenta; al contrario, ayuda a que el niño se sienta comprendido y no tenga que demostrarla con conductas.

Aceptar los sentimientos, limitar las conductas

Puede estar enfadado, pero no puede hacer daño al bebé. Si eso ocurre, se interviene con calma y firmeza, se protege al bebé y después se ofrecen alternativas: «Si estás enfadado, puedes venir a decírmelo o darle golpes a este cojín».

Tolerar los retrocesos

Si quiere jugar a ser un bebé, se le puede seguir el juego un rato con cariño. Suele pasar por sí solo. Regañarle por ello o compararle («ya eres mayor, no hagas eso») suele empeorarlo.

Destacar las ventajas de ser mayor

Sin menospreciar al bebé, se puede resaltar lo que el mayor puede hacer: ir al parque en bici, comer helado, quedarse un poco más despierto.

Evitar comparaciones

Frases como «mira qué bien come tu hermano» o «tú a su edad ya andabas» generan rivalidad. Cada hijo es distinto y merece ser valorado por sí mismo.

Con el tiempo

Los celos suelen ser más intensos en los primeros meses y aparecen de nuevo cuando el bebé empieza a gatear y a coger los juguetes del mayor. Con paciencia, tiempo de calidad y mucha comprensión, la mayoría de los hermanos acaban construyendo una relación cercana que les acompañará toda la vida.

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