Memoria
El clásico juego de encontrar parejas, con animalitos simpáticos escondidos boca abajo.
Edad recomendada: 3 a 5 añosDe qué trata el juego
En el tablero hay varias cartas boca abajo y cada animal aparece dos veces. Por turnos, el niño levanta dos cartas: si son iguales, la pareja queda descubierta; si no, las cartas vuelven a girarse y hay que recordar dónde estaba cada animal para la siguiente vez. Un marcador muestra los intentos y las parejas encontradas, y al completar el tablero aparece la celebración final.
Las cartas giran con una animación suave que ayuda a seguir lo que pasa, y los animales son fáciles de reconocer y de nombrar: perro, gato, león, rana…
Es uno de los juegos que mejor funciona en compañía, porque se puede jugar por turnos con un adulto o con un hermano.
Cómo se juega, paso a paso
- Mira el tablero: todas las cartas están boca abajo.
- Toca una carta para darle la vuelta y ver qué animal hay.
- Toca una segunda carta. Si es el mismo animal, ¡has encontrado una pareja!
- Si no coinciden, se vuelven a girar. Intenta recordar dónde estaba cada uno.
- Sigue hasta descubrir todas las parejas.
Qué aprende tu hijo
- Memoria de trabajo. Retener la posición de varias cartas a la vez es un entrenamiento directo de esta función ejecutiva.
- Atención y observación. Fijarse en cada carta que levanta el compañero, no solo en las propias.
- Paciencia y turnos. Esperar su turno y aceptar que el otro también encuentre parejas.
- Vocabulario. Nombrar cada animal al girarlo ayuda a recordarlo y amplía el léxico.
Qué esperar según la edad
| Edad | Lo habitual |
|---|---|
| 3 años | Levanta cartas casi al azar y celebra los aciertos por casualidad; recordar una o dos posiciones ya es un logro. |
| 4 años | Empieza a recordar dónde estaban algunos animales y a usar esa información. |
| 5 años | Aplica estrategias: recorre el tablero de forma ordenada y recuerda varias posiciones. |
Cómo jugar juntos
Jugad por turnos: uno levanta dos cartas y, si no coinciden, le toca al otro. Nombrad en voz alta cada animal que aparece («¡Un gato, estaba aquí arriba!»); verbalizar la posición ayuda mucho a recordarla.
Dejad que os gane alguna vez, pero no siempre. Ganar y perder en un juego tranquilo es una forma suave de practicar la tolerancia a la frustración.
Llévalo fuera de la pantalla
- Haced vuestro propio memorama con fotos repetidas, pegatinas o dibujos sobre cartulina.
- Juego del objeto que falta: poned cinco juguetes en la mesa, tapadlos, quitad uno y que adivine cuál falta.
- Al volver del parque, preguntad qué tres cosas ha visto y en qué orden.
- Emparejad calcetines limpios al recoger la ropa: es el mismo juego en versión doméstica.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas cartas tiene el tablero?
Un tablero de cuatro columnas con parejas de animales, pensado para completarse en pocos minutos.
Mi hijo levanta cartas sin pensar, ¿lo estoy haciendo mal?
No. A los 3 años es lo esperable. La estrategia aparece con la práctica y con el ejemplo del adulto que verbaliza lo que recuerda.
¿Se juega mejor solo o acompañado?
Ambas formas funcionan, pero por turnos con un adulto se aprovecha más la parte social y de lenguaje.
Consejo para padres
Si le cuesta, contad juntos en voz alta lo que recordáis antes de girar una carta. Cuando gane confianza, el reto de recordar más posiciones le resultará muy motivador.
Para leer más
- Juegos de memoria en la infancia: para qué sirven y cómo sacarles partido
- Cuando pierde y se enfada: tolerancia a la frustración a través del juego
- 20 actividades sin pantalla para niños de 3 a 5 años con cosas de casa